El estrés afecta tanto a niños y adultos, por lo que debemos saber que hasta los más pequeñitos tienen preocupaciones y sienten estrés en algún grado.
A medida que los niños van creciendo, las presiones académicas y sociales van ocupando la mayor parte de su tiempo y casi ya no cuentan con tiempo para jugar libremente y relajarse después de ir a la escuela.
A medida que los niños van creciendo, las presiones académicas y sociales van ocupando la mayor parte de su tiempo y casi ya no cuentan con tiempo para jugar libremente y relajarse después de ir a la escuela.
Una señal de que su hijo esté estresado es cuando se queja de la cantidad de actividades en las que está inscrito y que tiene que asumir o cuando se niega asistir. Este es el momento en que los padres deben conversar con sus hijos sobre las actividades extraescolares y dejar en claro los pro y contras de éstas.
También les afecta las imágenes perturbadoras que ven en la televisión o al escuchar conversaciones de los desastres naturales, conflictos entre personas y entre países, hacen que se preocupen por su seguridad y la de su familia. Es tarea de los padres, acercarse a sus hijos y controlar lo que ven en la televisión y ayudarles a entender lo que está sucediendo.
Sugerimos a los padres separados o divorciados, eviten poner a los niños en una posición de tener que tomar partido, ni exponerlos a los comentarios negativos acerca del otro cónyuge.
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